//Conversación con Jorge Erlwein, cofundador del festival Imesur: industria, contexto y proyección de la industria musical en Chile
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Conversación con Jorge Erlwein, cofundador del festival Imesur: industria, contexto y proyección de la industria musical en Chile

Jorge Erlwein es uno de los cofundadores de el encuentro de industria de música latinoamericano Imesur, un evento de referencia para la difusión y proyección del quehacer musical chileno, y que este año celebró su cuarto encuentro entre los días 12 y 16 de septiembre, en diversas sedes en Santiago y Valparaíso.

Erlwein es un profesional de vasta trayectoria en la gestión cultural: sociólogo y músico de profesión, compartió una animada conversación sobre el estado de la industria musical nacional, el papel de Imesur y el contexto latinoamericano con uno de nuestros músicos colaboradores de aEH, el contrabajista y docente Daniel Navarrete.

A Escala Humana. Jorge, en palabras simples, ¿qué es Imesur y cuál es su importancia?

Jorge Erlwein. Imesur es un encuentro de la industria musical latinoamericana que se realiza anualmente en Chile, y que nació de la idea de generar una instancia de participación donde el foco estuviese puesto en desarrollar actividades e instrumentos de asociatividad y colaboración, para poder fortalecer las redes de intercambio entre los distintos actores relevantes de la industria, tanto nacionales como internacionales, y así poder concretar canales de exportación e importación de forma más eficiente y eficaz.

aEH. Entonces, ¿podríamos decir que tiene que ver con la vinculación entre los músicos y los programadores?

J.E. ¡Claro! Dicho de otra forma, es permitir que los diferentes actores relevantes de la industria musical -léase sellos, agencias, booking, managers, programadores de festivales y locales, llegando hasta los mismos músicos y productores- puedan tener instancias mejores de conectividad entre ellos, para así profesionalizar la participación en el mercado de la música… Imesur es más que un festival con bandas que solo tocan en un escenario, el foco está puesto en cómo se genera esta asociatividad y qué instrumentos y espacios están para desarrollarla. Y quizás la patita de la formación también es importante; cómo este conocimiento que se va generando y se va transmitiendo a estos agentes que están en vías de desarrollo y en vías de profesionalización. Creo que eso es.

“Imesur es más que un festival con bandas que solo tocan en un escenario, el foco está puesto en cómo se genera esta asociatividad y qué instrumentos y espacios están para desarrollarla.”

aEH. ¿Y cuando comenzó todo esto?

J.E. Nacimos en el 2015 en una alianza entre la Municipalidad de Providencia y La Makinita, donde se estaba visualizando, sobre todo por parte de La Makinita, que una instancia como esta hacía falta levantarla con ciertas características que no estaban sucediendo. En esos momentos, el Concejo de la Cultura tenía creada una instancia llamada Amplifica, que era el evento del programa de exportación, importación y vinculación de agentes de la música, el cual, por diversos motivos -que yo creo que iban más allá de las voluntades de quienes lo hacían- tenía que ver más con planificación estratégica y de agenda política, por lo que no lograban eficiencia y eficacia en términos de lo que realmente se puede lograr en esa intención de armar redes. Así, con este equipo empezamos a trabajar la posibilidad de generar y desarrollar este espacio de Imesur en Providencia. Fuimos a hablar con la alcaldesa de turno, que era Josefa Errázuriz: le presentamos el proyecto, y a ella le pareció pertinente e importante colaborar y ayudar en levantar ese primer encuentro. Este resultó, de alguna forma, con mayor efectividad y concreción que el Amplifica, por lo que este encuentro decidió al año siguiente bajar el evento que realizaba y destinar una parte los recursos a Imesur. Esa es básicamente la historia. Ahora, en esta historia hemos ido aprendiendo a ser más efectivos y eficaces, a desarrollar los instrumentos de vinculación y a entender cómo se hacen los otros mercados, cómo se sostienen, cómo se financian; cómo se articulan y cómo se hace que las eventuales ganas de que exista esta red colaborativa de agentes se fortalezca.

aEH. Entendemos que los dos primeros encuentros de Imesur se realizaron con programadores de diversos países, en cambio, los últimos se centraron solo en un país: en 2017 fue Brasil y este 2018 se enfoca en Colombia. ¿A qué se debe ese cambio?

J.E. Sí, fue una apuesta. Pero una apuesta con la lógica de que en esta motivación de generar redes, vincularse directamente con un país como una suerte de país invitado, o de país principal, realmente se hace más eficaz la construcción de redes. Y el año pasado, con Brasil, fue absolutamente radical el cambio en términos de número de giras y número de contactos y cierre de negocios. O sea, poder vincularte directamente con una red ya constituida de un territorio específico no solo es interesante para fortalecer la exportación e importación de artistas, sino también lo es para el propio país invitado. Ojo, que esto no quita que vengan agentes de otros países: de hecho, en la versión pasada y en la de este año van a venir agentes de otros países también. Es el eje que vamos a seguir empujando, y que de verdad permite visualizar y conocer un territorio. De alguna forma, también logra que los agentes nacionales que participan no se dispersan tanto en como llegar a distintos lugares, sino que está el foco de : “OK, vamos a Colombia, a ver cómo se hace, cómo se mueve, quiénes son los personajes relevantes para reunirnos en el caso de este año…” Es entonces que puedes tener un know-how y empaparte del formato de un mercado, de un territorio en forma muy potente y de forma más específica.

Jorge Erlwein cofundador de Imesur
Jorge Erlwein nos contó sobre los orígenes de Imesur y aportó interesantes datos sobre el estado del mercado musical nacional.

aEH. ¿Quiénes se destacan entre los programadores colombianos que vienen este año?

J.E. Creo que sobre todo la gente de Rock al Parque, que son programadores potentes; la gente del Teatro Pablo Tobón de Medellín; vienen un par de sellos independientes colombianos súper potentes; vienen comitivas de distintas alcaldías… Todo eso está bien interesante, porque es algo que nos ha abierto a pensar y evaluar lo que ya se está haciendo en los mercados con más historia. La idea de ver la ciudad dentro del articulación del momento mercado, donde distintos rubros participan: gastronomía, hotelería, transporte, cultura, etc. Ya se está entendiendo desde ahí, y en este sentido, nosotros en Chile estamos muy en pañales. Hay que empezar a entender una ciudad cultural, eso es súper potente. En ese sentido, Colombia tiene muchos años de mercado, muy sólido, con muchos personajes muy relevantes en términos de que han influido mucho en políticas públicas con respecto a la cultura, y pienso que es gente que tiene mucho que decir y que, me da la sensación, que tiene hartas ganas de vincularse con Chile y de conocer cuál es el ambiente artístico musical aquí. Además, en particular, este año está presente nuestro aliado estratégico, que es el festival Circulart, con la presencia de Octavio Arbeláez que es su director [y que fue Ministro de Cultura de Colombia], y que tiene una historia gigantesca en desarrollo y comprensión de cómo se articulan estos mercados. De hecho, hace poco fue premiado por su trabajo [con el Premio Glommnet, entregado por la Red Mundial de Mercados]. Él levantó el mercado que hay en Islas Canarias y además ha estado en la creación de muchos mercados alrededor del mundo. En cierta forma, él ha sido un gran aporte para nosotros desde el inicio de Imesur, transformándose en nuestro indicador para resolver cuáles son los agentes que hay que traer, porque y como articular esa relación.

“Todo eso está bien interesante, porque es algo que nos ha abierto a pensar y evaluar lo que ya se está haciendo en los mercados con más historia: la idea de ver la ciudad dentro del articulación del momento mercado, donde distintos rubros participan: gastronomía, hotelería, transporte, cultura, etc. Ya se está entendiendo desde ahí, y en este sentido, nosotros en Chile estamos muy en pañales.”

aEH.Y, ¿cómo está el mercado chileno dentro del contexto latinoamericano?

J.E. A mí me da la sensación que los otros mercados, en términos de público y producción son más potentes que en Chile, pero me he desayunado con información que compartió el presidente de IMI Chile, Oliver Knust, que comentó que se valora mucho que el gremio acá está muy bien articulado, y que se valora mucho, en términos gremiales, la colaboración y asociatividad que se está desarrollando en Chile. En contraparte se ponía mucho el ejemplo de México, que en términos de industria es muy grande, tiene muchas lucas, tiene mucho público, pero cada uno está atrincherado en su territorio, hay mucho conflicto y mucho monopolio… como que de alguna forma se miraba con muy buenos ojos esta alianza de música independiente nacional que tiene un lenguaje común, que tiene un norte común, y esto da pie para poder fortalecer muy bien la industria.

aEH.Esto, ¿se tomaría como una fortaleza de la industria chilena?

J.E. Sí. Absolutamente.

aEH.¿Y cuáles serían los grandes desafíos o debilidades de la industria chilena?

Yo creo, sin duda -a mi parecer-, que el primero es la profesionalización. Creo que la mayoría de los proyectos están aún en pañales, lo que hemos palpado muy de cerca en el trabajo de formación. Por ejemplo, acabamos de hacer un curso con la FECH, que nos ha colaborado harto en esta edición. Atendimos como 40 proyectos que pasaron previamente por una curatoría interna de la FECH. Hicimos cuatro clases magistrales, y a mí me tocó hacer la primera de introducción… y los muchachos no saben mucho. De cuarenta proyectos hay uno que está en la SCD, no saben de fondos, de personalidades jurídicas, de sellos, de articulación, de nada. Están preocupados de tocar, y bien ahí en términos de que hay buen producto musical, pero están no profesionalizados, no ven todavía la necesidad de entender la bisectrices relevantes de la profesionalización, de cómo abordo esto como una carrera real y qué implica esto desde los conocimientos que tengo que adquirir, cómo planificar estrategias de los proyectos. El mismo IMI lo dice en el último informe que arroja que hay datos duros relevantes que influyen en la planificación de un proyecto, y los cabros no utilizan estos datos. Y creo que ahí hay un tema cultural, porque estos datos son públicos. Quizás no saben de la existencia de estos datos, no entiende que hay un grupo de gestión que está levantando esta información, que sin duda es información nueva en Chile, pero los cabros están lejos de conocer a IMI, los mercados etc. Es lo mismo que nos pasó en conversaciones con los alumnos de una importante escuela de música: no saben lo que es un sello, no saben lo que es hacer booking.

aEH. En ese sentido, ¿hay una responsabilidad de las academias y escuelas al no poner énfasis en este punto?

J.E. De todas maneras hay una responsabilidad en las academias, yo entiendo que las academias han tenido que enfocar sus esfuerzos en el tema del desarrollo del conocimiento musical y profesionalizar eso, y volverse academias de excelencia donde el cabro [o la cabra] no tenga nada que envidiarle a escuelas extranjeras… y está súper bien. Esa es una primera parte, pero si no dan el giro para actualizarse en cómo funcionan los nuevos modelos, cuál es la red de valor de la industria, dónde están, quiénes son, cómo se accede a, etc., mantenemos la desvinculación entre academias e industria. Para mí, esta info es muy relevante, porque en verdad te puede cambiar el plan estratégico de un proyecto, y esa info la deben comenzar a entregar las escuelas para intentar vincularse con la industria. Las escuelas son formadores de los futuros músicos y ellas deben ayudar para que no te des una vuelta gigantesca dentro del aprendizaje sobre la industria. Este concepto de autogestión está bien, pero tiene un límite, y ese límite es que en la realidad no te vas a poder hacer cargo de todas las áreas, pero sí debes entenderlas y conocerlas a cabalidad,  hacer equipo, armar redes, etc.; pero para eso hay que ver el fenómeno desde arriba, entender cómo funciona, cómo se distribuye, qué pasa con lo físico, qué pasa con lo digital, o temas como la precariedad laboral de los artistas… Y en esto las escuelas son relevantes. Creo que este sentido las escuelas no deberían demorarse mucho más en entenderlo. En comprender que es fundamental para sus alumnos abordar este área. Sin duda es un proceso que requiere un tiempo y que hay otras variables que también hemos conversado, como la formación de audiencias y posicionamiento de la cultura y las artes en la sociedad.

aEH. Nombraste lo digital como un punto importante. Imesur hizo este año una alianza con Ditto Music. Cuéntanos de qué se trata.

J.E. Sí. Ditto music es un agregador o distribuidor digital, que en el fondo te ofrece planes donde hay dos formas de trabajo: uno anual, donde por un pago tu puedes subir tu música y ellos distribuyen en Spotify, iTunes y otras plataformas, y otra que es un plan con otro valor, pero que incluye una estrategia, donde te reúnes con un encargado de Ditto y te asesoran para desarrollar una planificación y estrategia de difusión para asesorarte a mediano-largo plazo, donde en general van a porcentaje de venta. Independiente de que ellos están haciendo su negocio, yo creo que en términos de estrategias hay que tenerla clara: ya sea que tú quieras hacer tu estrategia de difusión o quieras hacerla a través de un agregador, lo que se viene es el mundo digital y el mundo de la distribución por ese medio -lo que no quita que existan soportes físicos-, pero el mundo va por ahí. Las mismas majors han tenido que reinventarse por este proceso de cambio de tecnología. La alianza con Ditto va por ahí: en el fondo Ditto nos ofreció ser ellos la plataforma distribuidora asociada a Imesur, y para nosotros todo bien, y ha sido bonito, porque para nosotros nos relaciona con gente experta en el tema que es un tema súper relevante.

aEH. Esta es la cuarta versión del festival Imesur. ¿Cuál es el balance general de esta experiencia y cuáles son los próximos desafíos?

J.E. Lo bueno es que nos hemos posicionado como una instancia súper relevante en el medio, que por un lado genera la alegría que lo que esta idea quijotesca -que iniciamos hace cuatro años- tuvo sentido y fue una buena idea, un aporte. Creo que hemos ido aprendiendo a afinar las estrategias de vinculación, a afinar la estrategia de redes, a entender cómo podemos realmente ser un aporte a la comunidad a la que nosotros queremos llegar, que son las bandas, los músicos, los agentes, los managers. Yo, de verdad, no tengo dudas de que somos un aporte, a mayor o menor escala. Nos ha tocado participar en este proceso, y es muy bonito observar que el cambio en la industria chilena se esté produciendo, y que en los últimos 6 o 7 años el escenario ha cambiado radicalmente. Puede que queden tips o formas de trabajo a la vieja usanza, pero la visión y el modus operandi ha tenido muchos cambios. Me da alegría pensar que se está entendiendo que las redes de colaboración con los conceptos de autogestionarse y profesionalizarse se está permeabilizando a los músicos, y eso se ve. Sin duda, falta cautivar al que no sabe tanto, a los de regiones, a los que están un poquito más lejos, al que no ha podido desarrollarse. Tenemos varios ejemplos de bandas y organizaciones que se han beneficiado y crecido sin precedentes detrás de Imesur.

aEH. ¿Y lo complejo?

Lo complejo es sostener en términos económicos este tipo de eventos. Depender de fondos públicos es realmente un desafío.

aEH. ¿Cómo funciona en Colombia? Imagino que hay también fondos públicos?

Sí, hay muchos más fondos públicos y el tema público-privado está mucho más articulado y claro (voy a chamullar un poco el dato), el porcentaje del PIB por concepto de industria cultural es unas 10 veces más que el de Chile. Claro, tienen una parrilla de políticas públicas bastante mejor implementadas, tanto como gobierno central como gobierno local, y me da la sensación que hay un mundo privado mucho más vinculado. Igual, acá existe un acercamiento: que la Cámara Chilena de Comercio, por segundo año, haga un mercado donde intenta vincular la marcas, que tienen otro nivel de expertise, con el mundo de la industria creativa, habla de que hay una intención y un acercamiento, y de realmente de generar un diagnóstico de cómo vincular a las empresas privadas con el mundo cultural.