//Alter Sonus III: Entrevista a Mika Martini de Laboratorio Dasein-1ª parte: sus orígenes, influencias y nacimiento de la electrónica chilena.
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Alter Sonus III: Entrevista a Mika Martini de Laboratorio Dasein-1ª parte: sus orígenes, influencias y nacimiento de la electrónica chilena.

Con motivo de su participación en el próximo Festival Alter Sonus III en Matucana100, tuvimos la oportunidad de entrevistar a Mika Martini (músico electrónico, diseñador y artista visual, director del sello discográfico independiente Pueblo Nuevo Netlabel, entre otros proyectos), quien participa en el festival como uno de los integrantes de Laboratorio Dasein. En él, junto a Iñaki Muñoz y Felipe Visor nos invitará a formar parte de un diálogo vivo de tejido visual y sonoro en que los asistentes no seremos solo espectadores, sino seres de presencia activa y retroactiva. Una instalación a partir de procesos experimentales en imagen, sonido y tiempo real. 

En orden: Mika Martini, Felipe Visor e Iñaki Muñoz , estarán el próximo 6 de diciembre en AlterSonusIII en M100 con Laboratorio Dasein.

En un encuentro relajado y cercano, casi en un break de los ajetreados días en la producción y difusión de AlterSonus, nuestro coordinador artístico, Daniel, pudo conversar con Mika sobre lo que será la presentación de Laboratorio Dasein y profundizar en los inicios de su trayectoria personal en la electrónica chilena y su labor con Pueblo Nuevo, sus investigaciones y desarrollos estéticos y artísticos, así como su visión del nacimiento, evolución de la escena y la cultura electrónica en Chile. 

A Escala Humana. Para empezar, cuéntanos un poco más de lo que será la presentación de Laboratorio Dasein en Alter Sonus III.

Mika Martini. Vamos con un proyecto nuevo que tengo con mis partners que son Felipe Visor e Iñaki Muñoz. Es un trío de improvisación donde combinamos improvisación sonora y visual. Iñaki ejecuta en tiempo real el programa Resolume, donde trabaja con samples de audio y video; yo improviso en audio con mis máquinas analógicas y Felipe trabaja con proyecciones de diapositivas tambien en tiempo real. Con estos tres elementos intentamos combinar lo analógico con lo digital, tanto en el audio como en lo visual. El proyecto se llama laboratorio Dasein, palabra proveniente del término de Heidegger propuesto por Felipe y tiene que ver con ese estar ahí. Y en ese sentido cada uno de nosotros sabe lo que pasa con sus propias cosas: yo sé lo que pasa cuando manipulo los sintes modulares, Iñaki maneja Resolume perfecto y Felipe sabe qué pasa cuando mezcla ciertos químicos en las diapos, pero no sabemos que va a pasar cuando estemos los tres juntos generando esta dinámica. Y Laboratorio Dasein es tratar de explorar los límites de esta improvisación con estas tecnologías para generar un caos que intentemos controlar. De hecho, este proyecto fue pensado más bien para hacer instalaciones sonoras con largas experiencia audiovisuales. Hemos tocado horas de horas. Así que el desafío para nosotros en AlterSonus III  es concentrar en media hora esta idea, para lo cual nos estamos preparando para crear una puesta en escena atractiva  donde la gente pueda ver estos dos mundos combinados y escuchar estas sonoridades abiertamente experimentales que van teniendo su resonancia en lo visual.

 

Los comienzos en la música y la electrónica

Mika, cuéntanos cómo fueron tus inicios musicales.

De chico  me gustaba la música y estudié piano con una profesora en la casa, pero ya en la universidad me metí más en esto. Ahí tenía un grupo de amigos con los cuales tocábamos [aunque] no éramos una banda propiamente tal. Nunca nos presentamos… nos gustaba improvisar, pero éramos un desastre musicalmente. [Se ríe afablemente].

Pero… ¿por la interpretación o por no cumplir sus propias expectativas?

Éramos tres y mis dos partners no sabían tocar mucho, pero nos fascinaba la música experimental.

¿Y qué tipo de experimentación era la que hacías?

Uno de los integrantes de este trío era un melómano. De esos que andaba buscando el último disco, el más extraño que salió en un sello desconocido y recorría las disquerías, y nos mostraba cosas. De hecho, él me presentó  al grupo Can… fue el primero que me dijo “escucha esta cuestión” y a Fred Frith, a Rock in Opposition, todo el Krautrock y el rock alemán. Esos eran nuestros ídolos y queríamos ser como ellos; y nos juntábamos a improvisar largas noches hasta que amanecía con un bajo, una guitarra  un sinte y lo pasábamos rebién. Pero yo sí tenia la afición de componer más y hacia mis cassettes, hasta que el año 98 conozco a Claudio Pérez, que tenía una banda que se llamaba Usted No!, y me invita a participar a una banda que ya tocaba en vivo y tocar música electrónica… primero un poco como oyente, porque los músicos eran súper capos: Claudio que estaba en el bajo y los teclados y como compositor principal, Iván Molina en la batería (después fue batero de los Santos Dumont). Era una formación bien interesante, y bueno, todo esto orientado al jazz. Era con base electrónica y arriba soleaban estos instrumentistas bien notables… Mario Feito también participó. Era bien entretenido.

¿Y con qué hacías electrónica en esa época?

En ese tiempo tenía un teclado chico de juguete principal que era un Casiotone y Claudio tenía un Yamaha, pero mi rol  fundamental era en el computador: ahí empezamos a usar el computador para hacer bases; la idea era tener unas bases rítmicas y después aportar lo que faltaba.

¿Y esas bases eran fijas? ¿Las ocupaban como sampler?

Jaja… De todo, desde llevar el mismo computador -la torre con la pantalla-, después aparecieron los cedés y los llevábamos. Samplers no…  llegamos hasta ahí… Una electrónica media lounge, media jazzera.

¿Hay registro de eso?

Sí, alcanzamos a sacar un disco en el 2002 que se llamó Conexión Domeyko que fue un proyecto súper entretenido, porque teníamos un estudio de grabación  donde trabajábamos que estaba en la calle Domeyko y resulto que buscándole nombre al disco se nos ocurrió ponerle conexión Domeyko porque era el lugar donde trabajábamos, donde estábamos conectados… y  bueno, empezamos a averiguar quién era este señor para cuando nos preguntaran y eso, y por coincidencia, se dio que ese año era el año internacional dedicado a Ignacio Domeyko, que era un minerólogo polaco que se vino a Chile a comienzos del siglo pasado, y recorrió desde La Serena hasta la Araucanía y fue rector de la Universidad de Chile.

conexión domeyko_claudio perez mika martini
Conexión Domeyko (2002),  jazz intervenido con computador y casiotone.

La historia de este personaje era fascinante, y al final todo el disco se empezó a basar en su historia: cada tema era inspirado en alguna parte de su vida, y con esta coincidencia de que era el año internacional de Domeyko nos contacta el embajador de Polonia en Chile y nos dice: “ustedes tienen que ir a tocar a Polonia”, así es que presentamos un Dirac para financiar una gira de dos semana por Polonia presentando este disco.

 

Nace el alias Mika Martini con su primer disco

¿Y hasta cuándo estuviste con este grupo?

En ese grupo estuve hasta el 2004 cuando me salí para dedicarme a mis proyectos solistas, porque para mi gusto la banda era demasiado lounge, muy melódica. Y en esa época ya estaba vinculado con la gente de la electroacústica, con Ai-Maako, y ya quería  hacer cosas más raras: quería liberarme de esa cuestión del beat y de la melodía. Ahí invento este alias de Mika Martini, donde mi primer interés fue mezclar electrónica minimalista con sonido étnico chileno. En ese tiempo había conocido a José Pérez de Arce en el Museo de Arte Precolombino, y un a personaje de Valdivia que hacía investigación de paisaje sonoro, y les pedí permiso a estos dos personajes para ocupar sus samplers en este disco de música electrónica. También había conocido al grupo de Punta Arenas  llamado Lluvia ácida a los que pedí sonidos de zampoñas y quenas y comencé a recolectar un montón de sonidos, todo eso lo mezclé en este primer disco que se llamó Mestizo. Y claro, ya yo tenía la idea de que la electrónica hecha en Chile podría tener esta sonoridad un poco más local, un poco para diferenciarme de todo el movimiento que estaba en esa etapa que más minimal, la onda alemana y donde había muchos chilenos que sonaban muy parecidos a lo que sonaba afuera… Bueno, en general en la electrónicas es muy fácil sonar parecido a los orígenes de la electrónica, al house o al techno, y yo intenté desmarcarme ocupando esas sonoridades. De ahí viene mi afición como de rescatar algunos sonidos de acá y, claro, como era del norte tenía la sonoridades de las zampoñas, de las diabladas y eso.

“Y en esa época ya estaba vinculado con la gente de la electroacústica, con Ai-Maako, y ya quería  hacer cosas más raras: quería liberarme de esa cuestión del beat y de la melodía. Ahí invento este alias de Mika Martini, donde mi primer interés fue mezclar electrónica minimalista con sonido étnico chileno.”

Disco Mestizo Mika Martini
Mestizo (2006), disco de mínimal experimental y glitch folk, fue el primer disco de Mika Martini como solista. Disponible para escucha y descarga en Sello Pueblo Nuevo.

Y desde la historia, ¿quién dirías  que partió con la electrónica en Chile?

Habría que dividirla en la electrónica más bien docta y en la popular. A nivel de la electrónica docta hay un hito, que es la primera composición de música electroacústica por el compositor José Vicente Asuar en 1957, mientras que en forma paralela Juan Amenábar edita y registra un obra electrónica sacando un vinilo llamado Música electrónica, donde en una cara estaba Asuar y en la otra Amenábar. De hecho, hace poco se cumplieron los 50 años de ese disco. Y a nivel de electrónica popular, siempre hay discusiones de quién fue el primero y el segundo, pero de algo hecho aquí en Chile realmente el caso más paradigmático son Electrodomésticos, como músicos; los DJ vienen de antes eso sí.

Lo analógico y lo humano

Y luego, ¿cómo continuó tu evolución?

Bueno, he ido variando mi espectro musical, básicamente porque soy autodidacta y me gusta experimentar con los sonidos más que meterme en los estilos y darle por siempre a lo mismo. Y en ese sentido, partí más minimalista y medio bailable con Mestizo y después conozco a la comunidad electroacústica y me pongo a hacer música experimental de frentón, saco otro disco que son Los Hanoish y después empiezo a conocer los músicos que hacen improvisación o live electronic que le llaman. En realidad, había una mezcla entre los que hacen live electronic, que vendrían a ser como la parte docta, y por otro lado los improvisadores que venían del jazz como Ramiro Molina y esta gente que hacían cosas extrañas en vivo; por otro lado, estaba también la gente que hacía noise en Santiago y también empiezo a investigar por ahí, y a partir de toda esta gente me voy influenciando y voy haciendo cosas en relación a lo que me gusta en el momento. Y entonces, en algún momento empezó a caer en desgracia la onda de tocar con el laptop, surgieron muchas críticas a tocatas electrónicas donde veías a puros de tipos con laptops y con botoncito, así que comencé a abandonar el laptop como instrumento, a pesar que es la raja tocar con un laptop… y ahí empiezo a ver esta onda de la improvisación con instrumentos y comencé a comprar instrumentos más o menos raros y a coleccionarlos, y a improvisar con ellos.

“Ahí empiezo a ver esta onda de la improvisación con instrumentos, y comencé a comprar instrumentos más o menos raros, a coleccionarlos, y a improvisar con ellos.”

Bueno, yo no soy de la onda del circuit bending, no sueldo ni desarmo cosas, prefiero comprarlas armaditas que es como otro mundo, y bueno, con estos instrumentos raros comienzo a improvisar con ellos con esta estética del noise, del error, el lado humano de cosa. Y hasta ahora sigo en eso: improvisación en vivo sin laptop, sin la parte jazzera, 100 por ciento electrónica. Después invento otro proyecto llamado Frank Benkho, donde empecé a estudiar la sonoridad de los sintes analógicos antiguos y empecé a comprar cacharros antiguos trayéndolos por Ebay mientras el dólar estaba bajo. Sí. Como digo, me empezó a fascinar el sonido analógico, los instrumentos… Jajaja… dejar el laptop, empezar a tocar con máquinas y más encima antiguas, como para ir limitando la paleta sonora… Con el laptop tienes infinitas posibilidades, y por el contrario, con los instrumentos analógicos se te van acotando, pero vas ganando en riqueza sonora. Es entonces que invento este alias de Frank Benkho donde he sacado dos discos en un sello de Dinamarca que se llama Clang, con la onda de improvisar, echar a grabar y tocando encima.

¿Y es un proyecto solista?

Sí.

¿Y lo analógico tiene que ver con humanizar?

Sí, es ir investigando otro tipo de sonoridades, otro tipo de tocar en vivo; más que sacar discos, a mí me interesa tocar en vivo, donde está ese prejuicio de ese músico electrónico que con un computador hace todo y no se sabe lo que hace y suena perfecto, y no hay error; en cambio en los instrumentos analógicos antiguos… primero tienen esa sonoridad tan bonita, tan profunda, tan pura y además ese tema del error, porque te equivocaste en tocar una nota y vai y sonái y le dái. Te tenís que arreglar de alguna manera. Y como yo no tengo compromiso con nadie, con ningún estilo, me enfoco en hacer música más experimental, más rara porque para música para bailar o música escuchable tradicional hay mucha gente haciendo cosas muy buenas.

Continuará….

Mientras tanto, si quieres tener un panorama de la vanguardia nacional, desde la elecrónica a los visuales, pasando por una orquesta con instrumentos clásicos, no te pierdas el próximo AlterSonus III el próximo 6/12 en Matucana 100, entradas a la venta en Ticketplus y boleterías de M100. 5000 preventa y 7000 el día del evento.